Me enveneno. Me envenena la culpa, las fotos, más y más recuerdos. Me lleno de remordimiento y un montón de cuentos que casi me convencí de nunca haber comprado.
Me tome la pastillita… me la diste y me la tomé. Tonta niña.
Me viene la ira de la nada. Me viene por todo; pero tú no sabes nada. Tengo un todo en mi. Un Alef lleno de imágenes blanco y negro, sobrepuestas en mi alma. Y a ratos los ojos de mi alma las ven a todas de una vez. Me viene la ira por todo. Tu no las ves, por eso tú no sabes nada.
No es que no te escuche. Es que no te escucho a tu manera. Tu tampoco me escuchas a mi manera. Somos diferentes. Frecuencias diferentes, lenguajes diferentes, historias diferentes, rígidas, resentidas, llenas de egoísmo. Ser flexible es un valor inaplicable, inconcebible, casi imposible.
¿Casi?
Me gustan las letras. Me gusta la gente que usa bien las letras. Usar bien las letras es también hacer arte con ellas. Me enamora el arte de letras. Una palabra me vale más que el tacto, que un par de ojos sugerentes, la sonrisa morbosa, las manos inquietas. Abrázame en mil palabras muy bien tejidas, bien coloreadas, bien escogidas, y entonces yo te daré más que un beso, más que mi vida.
Me deprimo fácilmente de repente, estos días, frecuentemente. Rebusco parafraseos escondidos en mi mente. Suspiro con piropos que son ajenos o no existen. Me tiendo en mi cama y no me duermo aunque me mimen. No son tus brazos, son los miedos que me siguen. Voces sabias y torpes hablando al mismo tiempo me desorientan, me quitan el sueño… no son tus brazos, cariño, es el miedo mío.
Miedo a tener que decir que con este cuento ya no puedo. De decir que renuncio una vez más a quien más quiero… a entregarlo todo por despecho, por orgullo, por confusión o por celos… o tal vez porque nunca he sabido jugar este siempre extraño juego. Juego de a uno, de a dos o más de dos. Juego de sonrisas, promesas, poder y deseo… juego que no sabe lo que es el paso del tiempo.
Han vuelto mis palabras y con ellas mi voz. Mi voz de adentro que se alimenta de poemas ajenos. Un párrafo de un hombre mudo, sin cuerpo, sin rostro, que no sabe ni de mi nombre, que despierta en mi un goce, una alegría color azul noche. ¿Me enamoran las palabras bien tejidas de este hombre? No lo sé. Y si así fuera ni por infiel me retracto…
Porque en la vida aparte de vivir, también hay que saber morir de algo.
miércoles, 29 de abril de 2015
domingo, 19 de abril de 2015
Tengo derecho a indignarme
...
Desde pequeña he sentido que soy diferente a la norma. Cuando a mi hermana y a mi nos vestían y peinaban iguales seguía pensando que yo era quien se veía peor, y ella me lo reafirmaba vez que podía.
A los 9 vi que mis padres no se daban cuenta de mi situación... mi hermano a veces lo hacía, otras estaba ocupado.
A los 11 mis amigas cambiaron... me sentí aun más diferente. Dos de ellas fueron madres a los 14... fueron violentadas sexualmente por sus pololos. A mi ni un beso me habían dado a esa edad. Soñaba con los ojos claros de uno que me llamó para luego desplazarme. En fin... nunca fui una chica socialmente atractiva.
En la escuela siempre me fue bien. Mis profesores vivían diciendo cosas buenas de mi... recibí premios... La envidia de compañeros. Pero como todas y todos, yo esperaba ser parte de un grupo. Ser como ellos, o que ellos fuesen como yo.
No comprendía que a fin de cuentas somos todos distintos.
Seguí creciendo, y hubo un tiempo en que sentía que aunque todos eramos distintos nos afiatábamos. En casa no mucho, pero sí en el liceo... luego en la universidad.
Pero ahora ya no hay más búsqueda de amistades. Ahora cada cual se las arregla como puede, caminando por donde uno decidió caminar. No hay espacio ni tiempo para más grupos.
... Algunos apostamos a pensar en dos. Pero es difícil.
Otra cosa que aprendí es que lo diferente en realidad si tiene poder de atracción. Pero en las personas no dura para siempre... Pasará lo que tenga que pasar para que uno o ambos intenten hacer al otro como uno quiere que sea. Mentimos diciendo que nos queremos tal cual. En realidad nos excita la idea de transformar al otro. Cuando no resulta es momento de desecharse. Porque las relaciones de hoy en día han perdido significado.
... Ahora percibo que no quería escribir precisamente esto. Pero que importa. Es solo una forma de seguir perdiendo el tiempo. No me alivia en lo absoluto... Solo es mejor que quedarse callada.
sábado, 18 de abril de 2015
Have you forgotten?
Hey... you.
What are you doing,,, eh?
Wasn't you who said the last command?
How you dare... ?
Look... It haven't been easy for me either... right?
'Cause it was your only choice...
You we're the only gulty... the only one who was wrong.
You... Blind...
You... Coward...
You better go, better leave me alone.
You better leave me...
Leave me just where you did long time ago.
You... Coward...
You... Kid.
lunes, 13 de abril de 2015
El dón de la palabra.
Ante la duda y demasiados significados, caigo en la cuenta que nada importa... que no hay razón de frustraciones. Me hundo simplemente por mi condición de humana, por un rol de mujer sensible, por mis principios. Me hundo porque no sé ni quiero saber jugar el juego de las multitudes. Quien gana se roba uno o más corazones, destroza sueños, liquida a quien se cruce. No hay remordimiento. No hay moral.
Camino entre gladiadores y prostitutas, entre estrategas y harpías, entre gobernadores y gobernados, entre vivos y muertos.
Y yo me siento más o menos muerta... una muerta porfiada que busca revivir.
Un amigo me dijo que cortara por lo sano, y no puedo. Este es el punto en que grito y oigo susurros de regreso, los oigo pero no los entiendo. No entiendo lo que me dijo mi amigo... estoy demasiado perdida.
Que hace una mujer yo en un lugar como este, me pregunta un recuerdo. Recuerdo que llevo conmigo en alguna parte del inconsciente. Se ha hundido conmigo en lo espeso del jardín de al lado. Nos enlazamos como si no hubiese más nada que podamos hacer. Me conoce y yo a él. Porque es mí recuerdo. Yo lo creé.
Vida... vida es muerte de vez en cuando. Cada gota que lloré y no debí llorar. Cae, roza, impacta y se mezcla con la tierra. Vuelve a vivir.
Vida es muerte de vez en cuando. Puede ser ese un buen consuelo?
Cuánto falta para volver a vivir otra vez?
- La decisión la tienes en tu palabra- me dice mi buen amigo.
- Te mereces algo más que la resurrección de tus lágrimas- continua el recuerdo.
Nadie más me dice nada.
... Me muero. Esta vez muero de miedo.
Y esto retumba en los muros del jardín.
Camino entre gladiadores y prostitutas, entre estrategas y harpías, entre gobernadores y gobernados, entre vivos y muertos.
Y yo me siento más o menos muerta... una muerta porfiada que busca revivir.
Un amigo me dijo que cortara por lo sano, y no puedo. Este es el punto en que grito y oigo susurros de regreso, los oigo pero no los entiendo. No entiendo lo que me dijo mi amigo... estoy demasiado perdida.
Que hace una mujer yo en un lugar como este, me pregunta un recuerdo. Recuerdo que llevo conmigo en alguna parte del inconsciente. Se ha hundido conmigo en lo espeso del jardín de al lado. Nos enlazamos como si no hubiese más nada que podamos hacer. Me conoce y yo a él. Porque es mí recuerdo. Yo lo creé.
Vida... vida es muerte de vez en cuando. Cada gota que lloré y no debí llorar. Cae, roza, impacta y se mezcla con la tierra. Vuelve a vivir.
Vida es muerte de vez en cuando. Puede ser ese un buen consuelo?
Cuánto falta para volver a vivir otra vez?
- La decisión la tienes en tu palabra- me dice mi buen amigo.
- Te mereces algo más que la resurrección de tus lágrimas- continua el recuerdo.
Nadie más me dice nada.
... Me muero. Esta vez muero de miedo.
Y esto retumba en los muros del jardín.
viernes, 27 de marzo de 2015
Extraño tener a alguien con quien sentarme en el pasto a repensar la trivialidad de nuestras vidas... soñar despiertos, o solo no pensar ni decir nada...
Estos días me he sentido más sola que nunca. Y he descubierto que en realidad envidio a quienes me rodean porque no tienen la necesidad de refugarse en el trabajo... Ellos no tienen necesidad de evadir vacíos...
Quienes hoy están conmigo mañana no lo harán. Y cada despedida duele como dardos en la frente. Es inevitable darme cuenta que con mi hermano no hay tema... que no aguanto mucho a mi hermana, y que mamá a su vez no se haya conmigo.
... Y hace tiempo que no beso por más de 5 minutos... y en el fondo lo anhelo.
No sé por qué de pronto pienso en estas cosas... en la gente que no piensa en mi.
Extraño no ir a clases y colarme con ella por los alambres de su jardín... a los cerros... Nunca compartimos un cigarro... menos un pito. Hubiera sido lindo haberlo hecho con ella.
Extraño el olor a la cama de mi papá donde la abuela... escucharlo cortar leña, bajo el ruido de la tv demasiado fuerte de la mami. El café Eco... las tostadas... verlo a el con sus lentes grandes leyendo diario.
Extraño mi vida de antes.
domingo, 22 de marzo de 2015
My too fast car
Le decía cuanto envidio a una de mis compañeras. No me cae mal pero la envidio. Como en la novela dijeron hace dos días, creo, es de las minas que siempre caen paradas. Nacidas para no esforzarse demasiado.
Ella la está pasando bien, supongo. Tiene su novio, que no es perfecto, pero para ella sí lo será, me imagino. Tiene su auto y paga su carrera al chin chin. Ahora vive con él, y tienen un perrito. Una familia nice nacio derepente. Ella lo tiene todo. Ella se ve feliz.
Yo que tu no le envidio nada, me decía este. Que fome tener todo listo tan rapido... instalarse viviendo con alguien... es como ya estar casados, como volverse viejo de repente. Eso me decia el nando. El es mas libre que yo. Le gusta la vida que lleva a pesar de contar chauchas como yo... pero prefiere estar 100% solo su buen par de años. Tiene sentido, pensé al final.
Pero yo no soy así.
Yo he estado sola porque no me ha quedado de otra. Corta. Lo he dicho otras veces acá y no me retracto. Sigo siendo una mina que en el fondo de la trama busca un grado de estabilidad, acompañada de una espalda que abrazar por las noches. al menos por un par de años....
Sé distinguir entre la dolce vita conviviendo, y lo terrible del matrimonio. La convivencia siempre deja una puerta abierta. Es 100% experimentación... es peligrosa eso sí. Hay que saber darse cuenta del momento en que las cosas ya no estén andando bien... en fin. Para qué pensar en eso ahora.
Todo esto porque he puesto en la palestra la idea de convivir por unos años con mi pololo... lo que podría ocurrir el año que viene. Es una experiencia extraña... totalmente nueva. Un sueño que poco tendría de mágico... una bienvenida drástica a la rutina... a coexistir con lo bueno y lo malo, y no matar mi emancipación en el camino.
Ahí se irá viendo como ocurren las cosas...
No le dije ni que si ni que no al nando... solo dejé que lo anterior invadiera mi cabeza durante esos segundos de divagación tan míos y que pocos entienden. Necesito tiempo para pensar. Tiempo para reflexionar sobre lo que mi mente considere urgente.
El tiempo pasa tan rápido... tanto, que a veces me gustaría detenerme yo por un instante. A veces creo que estoy yendo demasiado rápido. Es cierto... No he fallado en mi camino porque así yo misma lo he querido... pero es valido detenerse un año, ¿Verdad? Tal vez llegue demasiado rápido a la cima y no sepa que hacer después... Tal vez nadie aguante mi ritmo ni mi falta de atención y acabe yo en lo alto observando todo lo que deje atrás, lo bueno y lo malo, por trotar demasiado rápido hasta el fin de un ciclo. El final de mi carrera... y el comienzo de otra historia.
... De nuevo dudo que me puedas entender. Y te ruego me perdones por subestimarte.
domingo, 15 de marzo de 2015
Explorer
Es cierto. No siempre me parece necesario avisar para retirarme un rato. No siempre me parece necesario avisar cuánto durará… cuando volveré. A ratos solo llega la necesidad de escapar.
Hay cosas que no digo porque no creo que nadie entendería. Son cosas que se dicen en películas pero en realidad se pasan por alto. Pensamientos amargos que por ahora pienso que solo yo puedo morder.
Soy enferma de insegura. Al menos admito esa parte. Y es sola cuando creo recuperarme de ello. Algunos dicen que para estas cosas no hay más cura que ser feliz, pero eso ya es pedir demasiado. Quién en esta vida puede de corazón decirse feliz.
Divago constantemente. Juzgo a medio mundo y a veces siento de adentro que tengo plena razón. Todos estamos un poco sucios… y me obsesiona la sola idea.
No importa que tan alto me pongan para alentarme. Ni las palabras de buena crianza… en el fondo, bien en el fondo, estoy casi segura que para este mundo no soy suficiente, no sirvo, no funciono, ni brillo como las demás estrellas.
Los valores se han deformado al punto en que me veo descolocada en todas partes y con cualquiera. Me falta pensar menos, actuar más. Me falta belleza y más estupidez. O cazo o aprendo a ser cazada a la buena.
No… vez que tu tampoco me entiendes.
Hoy me quise ir porque siento que no encajo ni soy lo que necesitas. No me siento buena hija, ni la gran promesa para esta tierra que se llena de mierda. Tal vez nadie pueda conmigo. Tal vez me hunda esta noche en ríos de aguas saladas y no me salven. Ríos que solo saben llegar al mar.
O tal vez solo dormir me es suficiente, y un sueño me lleve por un instante; de este mundo al que pertenezco.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)