Hace un segundo pensé en omitir esto pero no tengo para qué mentir ni limitarme. La verdad
es no estoy bien. De hecho, creo que no estoy para nada de bien. Venía en la
micro, con un café de máquina, pero aun así llevaba una amargura tremenda en mi
boca, en todo mi cuerpo. Llovía, llovía copiosamente. Me pareció increíble la
cantidad de agua que se podía juntar en las calles de Temuco en tan solo
minutos. En el centro, vi pasar a un hombre, de unos 55 a 60 años, muy serio,
muy distinguido, de abrigo oscuro y sombrero del mismo color. Su rostro se me
hizo demasiado familiar. Fue tan así que mis ojos se me empañaron. Tuve que
contenerme para no llorar ahí mismo, en la micro.
Esa fue la segunda vez que me ocurre algo así. Pero fue más profunda que la
anterior.
En ese minuto caí en la cuenta de lo mucho que aun extraño a mi padre. El me
amaba, lo sé. No era de esas personas que andan con el sentimentalismo a flor
de piel. Para nada. Había que ser muy detallista, muy aguda para reconocer esos
detalles que delataban ese enorme cariño. Los últimos cumpleaños y días del
padre le costó mucho contenerse y mostrarse firme ante nuestros regalos y
cartas, de esos que hacíamos por el colegio, o por nuestra cuenta. Una vez
lloró, un poco. Se excuso diciendo que recordaba una película muy emotiva que
había visto la noche anterior. Mi hermana hace un tiempo me contó que lo vio
llorando solo, en su cuarto, creo. Me parte el alma pensar en ello, no haber
podido consolar ese dolor tan grande suyo. No haber sido mas grande para entenderlo
mejor. El hubiese querido darnos lo mejor, porque nos lo merecíamos. Porque a
pesar de sus desaciertos, trabajó toda su vida. El era un hombre muy orgulloso.
No debe de haberle gustado tenernos por años en una casa con tan pocos muebles,
no tener un auto como cuando era joven y sacaba a pasear a sus amigas y a mis
tías y primos. No habernos llevado de vacaciones, a conocer "Las Siete
Casas" (me parece mucho que se les llama así), una villa apartada solo
para familias de uniformados, en la que vivió cuando era un niño, con mi abuela
y mi tía Sara, en esos tiempos en que mi abuelo era una persona demasiado
importante en la armada (Nunca logro recordar el cargo que tenía, solo sé que
por la cantidad de piochas que llevaba en su uniforme en aquel retrato de la
casa de mi abuela, ha de haber sido una persona muy reconocida). En muchos
aspectos creo que mi padre ha de haber sentido arrepentimiento, frustración,
impotencia. Su vida no era mala, ya lo pueden ver, era el hijo hombre mayor
(tía Sara era mayor que el), mi abuelo le tenía confianza y le reconocía
bastante. Tuvo una buena educación, y en su juventud un entorno social a lo
jetset. Era muy guapo, y las chicas le
llovían. Más allá no conozco, imposible de su boca. Lo sé por las cosas que
mamá me cuenta. Ella lo pasó muy mal por eso. Yo aún me pregunto cómo fue que
ellos se conocieron. Como fue capaz de concretarse un amor entre dos personas
de tanta brecha de edad. Un día, no hace mucho, se me ocurrió preguntárselo a
mi mamá. Ella no me dijo en que circunstancia se conocieron, si era amigo de la
familia, un vecino, un amigo de alguno de sus hermanos o amigo de sus amigos.
La cosa es que él bordeaba los 30 y ella tenía 15 o 16. Ella me cuenta que él
le escribía algunas cartas. Y que cuando se veían no hablaban de cosas tan
entretenidas. Mi padre a veces agarraba eso de ponerse muy serio, o aburrido.
No me lo imagino para nada cortejando a mi madre. Tal vez ella se lo puso algo
difícil. La mujer tiene su carácter. Creo que a pesar de ser extremadamente
joven sabía todo lo que tenía que saber sobre un hombre como mi padre, con
tanto mundo, con tantas "experiencias". Ella me cuenta que solo que
el de vez en cuando a el le daba eso de molestarla, decirle que algún día se
casarían, que el se encargaría de darle de todo. Que ella solo tenía que decir
que sí. Esa manía suya de querer tenerlo todo bajo control. Esas eran sus
formas de convencerla. Mi madre era humilde y con un pasar mucho más limitado
que mi padre, pero era muy inteligente, astuta, muy guapa también y con un carácter
fuerte (medio indomable, me la imagino). Algún día él se aburriría de tanta
guarra estirada y querría a alguien con mas materia gris, más madura. Alguien,
como mi madre. Pero al comenzar ese pseudoromance, las cosas no cambiaron, para
nada. De hecho las salidas con sus amigas continuaron y bueno, fue bien
cretino. Supongo que era consciente de su potencial. Sentó cabeza esa vez que
mi madre iba con Cristian, mi hermano, en brazos y le sorprendió al volante de
el auto de una guarra. Ella, sin armar mayor escándalo, le advirtió que
solo le tomaría tres días tomar sus cosas, coger al niño y desaparecer para
siempre, que si no quería que eso ocurriera se bajara en ese instante. Mi padre
lo hizo, de muy mala gana, de verdad. Me pregunto si yo hubiese podido tener
semejantes cojones para actuar como ella. Luego de que se casaron (por el
civil, nada más) vivieron en la casa de mi abuela, donde mi madre la paso muy
mal, por la vieja que la insultaba todo el tiempo, por mis tías que fueron unas
brujas y mis tíos que siempre vieron en mi mamá la presencia de una pendeja
puta, que estaba ahí solo por plata. Mi padre no hacía mucho, le cargaba el
escándalo, y la falta de compostura. De verdad, dudo que haya levantado muchas
veces la voz para defender la moral de su mujer... a veces era bastante
cobarde. Bueno para no hacer el cuento tan largo, mi padre no hizo muy buenas
inversiones, trabajo de profesor de historia, sabía inglés y algo de francés.
Ejerció por eso de pinochet, que dejo a los egresados de cuarto medio hacer
algo así como un curso
express
y
voila, que ya eres profe. Pero no continuó en eso. Compró
camiones y trabajó con ellos para la industria maderera. Luego entró a la
industria como analista químico (en ese tiempo por falta de personal dejaban
entrar a cualquiera con una capacitación y ya). Estuvo muchos años ahí, gano
mucho dinero, tuvo auto y casas de las que heredo por la familia. Pero invirtió
mal, las vendió todas, se quedó sin auto y perdió el empleo luego de 15 años
porque ya veían que necesitaban gente más joven y con estudios. De los tres
hijos, mi hermano Cristian tuvo un pasar algo mas acomodado, creo. Pero no fue
feliz. Yo y mi hermana nacimos cuando él tenía entre 18 y 19, en un estilo de
vida más humilde, pero tuvimos esa inocencia y a pesar de lo poco, la pasamos
bien. Es cierto que él paso por buenos colegios y que no le faltaba ni para
comer ni vestir, pero paso casi toda su infancia viviendo amargado en casa de
mi abuela, lo que fue una real mierda. Eso junto con que mi padre fue a ratos
muy estricto y desagradable con él y a veces le daba por no dejarle hacer
algunas cosas como irse de gira con su curso. Tal vez por eso fue algo rebelde,
pero no mucho. Tuvo andanzas y una vida social interesante, pero no más movida
que la de mi padre, definitivamente no. Poco antes que naciese mi hermana, en
el 92' (porque creo que fue antes) mi papá comenzó a trabajar manejando un
colectivo, ya que la pensión que recibió de la industria fue miserable (para
colmo le estafaron con el pago de las imposiciones de AFP. Esto significa que
no le cotizaban los descuentos mensuales. Perdió millones con esto. Aun ahora
existe un juicio, pero después de tanto tiempo, es muy difícil que se
resuelva). Aquí comienza lo mas crudo de la historia. lo que más afectó a él y
a esta, su familia.
Él pasaba por la calle Baquedano (frente a la casa de mi abuela) y se detuvo
en la intersección con San Martin. Había una hilera enorme de autos
estacionados a mano izquierda en dirección al centro, lo que no dejaba ver con
claridad si venía algo o no desde esa parte. Luego de un instante en que no
venia nada y respetado el disco pare, avanzo. En eso una moto se le vino encima
a toda velocidad. Impacto el lado en el que venía conduciendo él, y el
motorista salió expulsado una cantidad considerable de metros por San Martín.
El tipo ese salió sano y salvo. Resultó ser un sucio y con un abogado igual de
turbio que él mi padre fue enjuiciado y responsabilizado de todo. El no puso defensa,
no sé si porque no sabía que podía hacerlo por medio de un abogado municipal, o
porque confiaba mucho en la ley. La razón por la cual mi casa permaneció tanto
tiempo empobrecida era que, junto con cancelar multas, existía además la
latente amenaza de embargue. Esto fue así hasta casi los últimos días de su
vida. Supongo que el destino quiso saldar las cuentas que quedaron pendientes
luego de su vida pasada, pero, ¿Era necesario que fuera así? Todo esto de ver
como una vida se viene abajo desmoraliza a cualquiera. Tener que pasar día
entero manejando, dormir en casa de la abuela ya que nadie se hacía cargo de
ella, pasar con nosotros la mitad del día, tratar de pagar los estudios de
Cristian, creer que tal vez mi hermana y yo no tendríamos posibilidad de una
educación superior... En general, no poder darle un buen pasar a tu familia, no
tener un propio buen pasar... todo eso, le caga la psiquis a cualquiera. El
estaba horriblemente arrepentido, de los errores que cometió, de no haber
prestado mayor atención en mi mamá. Hace poco, mi madre me habló sobre su
sospecha de que mi padre actuaba aquel último tiempo como si estuviese viendo
venir el fin. ( y yo le creo. El era bien especial, muy susceptible a sentir
presentimientos o vivir experiencias telepáticas).Pocos días antes de su
infarto, él le confesó que sinceramente se sentía muy dolido por no haberse
casado antes. Yo era pequeña en ese entonces, tenía once. Sin embargo, cuando
mi padre murió, le lloré a mares, un día entero. Luego por alguna razón no
pude. Llegué a creer que la necesidad de descanso de él era más importante que
la necesidad mía de tenerle conmigo unos cuantos años más. Tal vez por eso me
comporte tan reservada. Gracias a Dios resulté ser una niña bastante
inteligente, bastante empática, desde bien chica. Ahora comienzo a creer en las
muchas cosas que me asemejan a mi madre. Tal vez por eso mi padre fue tan
especial conmigo.
Después de todo, era buen hombre. No le conocí más de lo que él me conoce a
mí, pero no creo que sus errores hayan sido lo suficientemente grandes para
vivir tanta desgracia junta. Vamos, nadie que esté sinceramente arrepentido se
lo merece. Me vale mierda si fue un cretino alguna vez, porque al menos tuvo la
intención de remediarlo de verdad. El mundo está lleno de cretinos, pero hay
pocos con la valentía para detenerse, romper el vidrio del orgullo, reconocer
su equivocación, retroceder y pedir perdón con humildad. Este solo esforzado
acto, y que sé fue real, le hace merecedor del podio en que le tengo.
Como dije hace un comienzo, lo amo y ahora mismo lo estoy extrañando mucho. De hecho, ahora mismo no pude evitar caer en llanto mientras escribía Y es que tal vez estoy sintiendo no haber tenido una charla suya, con ese tono de hombre
sabio, tan propio de él, acerca de los temas que ahora me aquejan tanto. Ya
saben, esos sentimentalismos de los que siempre escribo. Me hubiese gustado
sincerarme con él y que él que me contara de su historia con mamá, de por qué
la escogió a ella, de cuáles son esos detalles de los que debo tener cuidado
cuando se trata de hombres, conocer si de pronto no le simpatizó tal y tal
chico que me ronde. Creo que una orientación suya me hubiese venido bien precisamente
ahora, que estoy tan confundida y me siento tan sola. Probablemente me diría
que me dedique a estudiar. Probablemente se hubiese preocupado más de la cuenta
porque su niñita se desespere, se apresure y se vaya a entrometer con un sujeto
con costumbres muy parecidas a las de él. En fin... hubiese sido hermoso, vivir
todo esto. Pero uno no puede hacer su voluntad siempre. A veces es necesario
olvidarse de los anhelos mas profundos por un bienestar común. Qué más da. Así
es la vida. Así son las reglas del juego. Para jugarlo bien es mejor aceptar su
naturaleza. De todas maneras, no creo que estemos tan distanciados. Para un
padre y una hija siempre hay medios para seguir en contacto.